Mercurio

Atravesé el espejo,
y en el inverso de tus ojos
la muerte
es un regalo sutil
escurridizo,
incorpóreo.

En este tiempo,
todos los universos
están unidos
por los mismos hilos
de miseria.

Un rompecabezas
de esperanzas rotas
tendido sobre esta tierra
bruta, descalza
y hambrienta.

Las imágenes,
los sonidos,
son huellas de vacío,
sombras legibles
de miradas perdidas.

Al cruzar
mis ojos crecen.
Soy otro yo,
vestido de allá
y dioses diminutos
que no quieren ser
y prefieren no estar.

Eduardo D’Attellis
110818

Esta entrada se publicó el diciembre 14, 2019 en 4:23 pm y se archivó dentro de Arte y Poesía. Añadir a marcadores el enlace permanente. Sigue todos los comentarios aquí gracias a la fuente RSS para esta entrada.

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