40

Una canción
hace la noche,
trayendo en su cierzo
miríadas de promesas
de regalos inasibles.

Son otros ruidos
que parecen pasos,
otras puertas
las que suenan
al abrir.

El deseo se divorcia
de lo obtenido,
y no hay más paz
que sumergirse
en el amarillo bajo la espuma,
que arder en la muerte
de los astronautas de humo.

Esta noche
Dios y sus jinetes
se hacen uno.
Nunca hubo
tanta hambre de hogar
para la memoria.

Eduardo D’Attellis
051818

Anuncios
Esta entrada se publicó el mayo 18, 2018 en 9:05 pm y se archivó dentro de Arte y Poesía. Añadir a marcadores el enlace permanente. Sigue todos los comentarios aquí gracias a la fuente RSS para esta entrada.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: