Requiem II

Cuando vengas a mí
descalzate los miedos
en la puerta
y límpiate de tiempo
los pies.

Aún duelen los cristales
de mujeres rotas
en el sangrar de las alas,
en el santo oficio
de devorador de pecados
de putas sagradas.

Cuando vuelvas a mí
vístete de inocencia
y pinta tus labios
de flores y sonrisas.
No quiero ser más
la tormenta del desierto
de tus ojos cerrados.

Cuando regreses a mí
recuerda morir,
renacer flama roja,
mariposa inmaculada,
crepúsculo de noche eterna,
ángel de sol.

Antes de volver
o partir,
recuerda arder en mí,
encender mi cuerpo
sin muerte
que besa tus ojos,
tu piel,
tus alas,
coleccionando motivos
para volver a volar.

Eduardo D’Attellis
040417

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Esta entrada se publicó el septiembre 17, 2017 en 8:12 pm y se archivó dentro de Arte y Poesía. Añadir a marcadores el enlace permanente. Sigue todos los comentarios aquí gracias a la fuente RSS para esta entrada.

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