Rocíos de Sal

Mujer Rota I

El aguacero de la tarde
llueve mujeres rotas,
y un fragmento tuyo
hunde las manos
en el cenicero,
soñando galaxias
en tus lunares.

Converso
con la sal dibujada
en el imaginario
de mis alas.
Recuerda que fui:
un pasajero cósmico,
un cosmonauta diminuto
en tus constelaciones
de estrellas morenas.

Estoy sumergido
en esta brisa de eco,
extrañando divertirte,
acariciar el vacío
con tu risa derramada.

El invierno está aquí,
y la anarquía de mi boca
no se conforma
con ser una voz borrosa
en tus ojos lejanos.

Llueve otra vez,
como un rocío necedades
de cuellos torcidos
que sólo saben mirar
hacia atrás.

Eduardo D’Attellis
121516

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Esta entrada se publicó el diciembre 19, 2016 en 6:57 pm y se archivó dentro de Arte y Poesía. Añadir a marcadores el enlace permanente. Sigue todos los comentarios aquí gracias a la fuente RSS para esta entrada.

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