Marrón Verde Grama

Encuentros I

Tu hermoso cuerpo silente
en la onírica distopía
suaviza la espera
con besos de bosque
miradas dulces,
y caricias de cascada.

Cercos de cúpulas gigantes,
cabellos de colores,
egos de cerro y montaña,
madres de domingo,
bahareques acristalados
y tiernas sombras de lluvia
hacen paisaje.

En la casa diminuta
no hay alimento,
sólo los laberintos
de la madrugada desgastada
que entreabre los ojos
al tocarte.

Zumo de estrellas
recorriendo la ciudad,
adentrándose en la sed
que deja en mí
la paz de huracán
derramada de tu pecho.

Inflamando ficciones
en la lengua atrapada,
pervirtiendo angustias
en la armonía rota
que habita al partir
el vacío titilante
de tus abúlicas despedidas.

Eduardo D’Attellis
112816

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Esta entrada se publicó el diciembre 1, 2016 en 4:48 am y se archivó dentro de Arte y Poesía. Añadir a marcadores el enlace permanente. Sigue todos los comentarios aquí gracias a la fuente RSS para esta entrada.

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