Crepúsculo Nocturno

FAUNA XXVII

Besé en secreto
cada palabra que te di,
dejando en papel
veinticinco mil intentos de olvido.

Me lancé a tus galaxias
como un astronauta de humo,
posado en la ventana
que apunta al otro lado del mar,
aspirando signos de las nubes
con una constelación
de estrellas rojas
ardiendo en el pecho.

Mujer que nunca te vas de mí,
crepúsculo de noche fresca,
dulzura derramada.
Tus labios de tormenta
llueven secretos en mi voz,
sorbos de musa temporal
que van agitando los misterios
en el descascarar de la piel
de mis pasos extraños.

Eduardo D’Attellis
111816

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Esta entrada se publicó el noviembre 20, 2016 en 7:45 pm y se archivó dentro de Arte y Poesía. Añadir a marcadores el enlace permanente. Sigue todos los comentarios aquí gracias a la fuente RSS para esta entrada.

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