Necrocotidianidad

MOSCA

Una mosca  naufraga
en mi sorbo de amanecer,
ahogada de ebriedad,
mira fija al techo
con sus ojos extraños
ciegos de mortandad,
extasiada de dulzura
abraza el sueño
en un elixir de naranjas
-color inasible de mis deseos-.
Azar de cuerpos ajenos
que rozan la carne,
cotidianos juegos de Dios
desafiando la entropía.

Eduardo D’Attellis
071516

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Esta entrada se publicó el agosto 21, 2016 en 7:56 pm y se archivó dentro de Arte y Poesía. Añadir a marcadores el enlace permanente. Sigue todos los comentarios aquí gracias a la fuente RSS para esta entrada.

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