Bebedero de Miel

exrojitoII

Te espero en el ocaso de las lunas rojas
que se derraman de tu cuerpo,
hundido en el bebedero de miel
guardado entre tus piernas.

Ven otra vez -por favor-,
regresa en un paisaje de mañana
de mis ojos cerrados.

Prometo besar cada sueño anidado
en la periferia de tus caderas,
suspirando ansiedades
embriagado del latir de tu pecho,
ser el guardián de tu boca roja
dibujándola una y otra vez con mis labios,
mecer mi lengua bailarina
sobre cada cumbre de tu piel vibrante,
sosteniendo la frágil y temblorosa silueta
de tus gemidos efímeros,
quemándome las manos con dulce lujuria
perfumada de tu sudor de agua bendita.

Me dedicaré a inflamar nuestras almas
de caricias profundas de ida y vuelta,
rompiendo de placer
el silencio de la madrugada sempiterna,
fundiendo nuestras galaxias
en el cruce de nuestras miradas infinitas,
anclados a las sábanas con desesperación,
navegando abrumados en el éxtasis
de la ilusión de poseernos.

Y en un segundo desnudo sabor a eternidad.
Dulce, sutil, sublime.

Levitar.

 

Eduardo D’Attellis
110715

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Esta entrada se publicó el noviembre 7, 2015 en 11:06 pm y se archivó dentro de Arte y Poesía. Añadir a marcadores el enlace permanente. Sigue todos los comentarios aquí gracias a la fuente RSS para esta entrada.

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