K

FAUNA V

a Luis Perozo Cervantes
y los poetas de Ciudades Nativas

Un aplauso amplificado
para un canto a capela.

Con las butacas llenas
de amigos imaginarios
el gato de cristal
gigante y translúcido
maúlla silencios
pendido del techo.
Sus cinco patas son eco
de nobles guitarreras anónimas,
de narices rojas,
de flores náufragas,
de voces efímeras,
de habitantes del mar.

Ahora sé que estuve allí,
en aquel lugar de lluvias de papel
donde las miradas pasan buscando abril,
discretas, apretadas, inolvidables.
En ese templo de cielos rasos caídos,
de versos inconclusos,
donde las ciudades no terminan de construirse,
donde no terminan de nacer.

Eduardo D’Attellis
091315

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Esta entrada se publicó el septiembre 13, 2015 en 5:58 pm y se archivó dentro de Arte y Poesía. Añadir a marcadores el enlace permanente. Sigue todos los comentarios aquí gracias a la fuente RSS para esta entrada.

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