Schneewittchen

Schneewittchen

Sin esperarte
abriste la puerta,
caminaste hacia a mí,
con la belleza cansada de alegría,
de festejo.

En la breve cercanía
respiraba tu presencia como un regalo,
jugando a ignorarte
desde la dulce embriaguez
que trae la mágica dispersión
de una tarde de martes interminable.

El café justificó el contacto,
agregando dulzura con amabilidad,
perfumando nuestro encuentro con tu voz.

Así fuiste mariposa fugaz,
-te cree así-
una idea para amar en la soledad,
otra historia que sueña ser cuento de hadas,
sin manzanas, ni enanitos.

Invocando misterios para olvidar,
el silencio se hizo entre nosotros,
evitando derramar imprudencias.

Partí de ti,
partiste de mí,
conociéndonos sin sabernos,
haciéndonos nuevamente…

Invisibles.

Eduardo D’Attellis
052115

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Esta entrada se publicó el mayo 22, 2015 en 6:13 pm y se archivó dentro de Arte y Poesía. Añadir a marcadores el enlace permanente. Sigue todos los comentarios aquí gracias a la fuente RSS para esta entrada.

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