Lucía

g3311

Carta abierta y engorrosa
para solicitar revocamiento
de distancias y silencios

Mi dulce luz de madrugada,
mi sol rojo de media noche.
¿Por cuanto tiempo he guardado tu nombre?.
De todos los lugares en los que te busco
procurando no encontrarte,
de mis ansias devoradoras de primaveras,
de mi sed que engulle océanos a pecho.

Tengo guardados los dulces besos de mi boca filosa para ti,
esos con los que te amo en cada nueva piel que encuentro.

Descuida mi sinfonía agridulce,
y no confundas mi dignidad con orgullo,
mi prudencia con miedo.
No existe traición sin compromiso,
sin promesas de fidelidad,
es sólo mi cuerpo buscando aventuras
de un cuarto de milla a la vez,
mi corazón de niño tierno y salvaje
se guarda seguro en tu mirada,
en tus besos con sabor a hogar.
El único lugar donde soy plenamente feliz.

¡No es justo no amar a una mujer por que se parece a otra!.

Desde los tiempos en los que ya no te espero
fragmentos tuyos vienen a visitarme,
como sonrisas de Dios a un hombre enamorado
que en su compromiso con la humanidad -con el porvenir-,
sostiene a su izquierda
un anillo para amarlos a todos.
Apasionadamente,
bebo alas de ángel sorbo a sorbo,
y suspiro en bocanadas el infierno.

Extraña forma de amarte,
lo sé,
es la única forma que tengo para hacerlo.
Las flores, las canciones, las palabras no funcionaron.
¡Estoy asqueado de prudencia!.

Amor cobarde, mujer que amas mujer, amor ateo.
No quiero romper mis promesas,
pero no puedo negar que vivo embriagado de tu sonrisa,
soy un borracho feliz en tu mirada.
Desde tu breve paso en mí,
todo ha cambiado -para bien-,
siempre para bien.

Mi amor por ti
es ese mismo que se disfraza de obsesión
en el vestier de tus miedos,
de tus mentiras sagradas,
de tu locura.

Tu amor
es la munición de mi cañón de futuro,
con el que disparo luciérnagas anárquicas
atravesando demonios y soledades,
alcanzando el porvenir.

Me he hecho nuevamente prisionero de mi propia locura,
camino libre y feliz en mi celda de colores infinitos.
Para mi también era un reto -un conflicto- amarte,
eras una invitación a detenerme,
a descansar, a perderme infinitamente en tu mirada.

En tus ojos el mundo se me olvida,
ese instante mágico
en el que sólo somos tú y yo.

Quise escapar de ti,
de la única forma que conocía.
Descubrí que la única forma de hacerlo es amándote,
con hechos, no con palabras,
en silencio.

Todas las preguntas
tienen nombre y forma de canción -de poesía-.
Todo el universo me toca
con un profundo golpe de caricia.
Todo cobra sentido -nada es abstracto-.
Todo vuelve a comenzar
en un vórtice de luces intermitentes
con subtítulos en inglés y español.

Eduardo D’Attellis
062713

Anuncios
Esta entrada se publicó el junio 28, 2013 en 4:25 pm y se archivó dentro de Arte y Poesía. Añadir a marcadores el enlace permanente. Sigue todos los comentarios aquí gracias a la fuente RSS para esta entrada.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: