Colibrí

g3483Ilusiones pasajeras
-como nubes de tormenta-
inundan mis memorias
con dulces dolores.

Las piedras y la tierra seca
se hacen nido
para amores imposibles
que llegan como se van.

Una fuerza extraña
nos llama desde la intangibilidad,
los nombres, los colores, los olores
cobran sentido
-más allá de su simple definición-
trayendo consigo las luces
del otro lado del universo
que dibujan a su paso los caminos
hacia la dimensión desconocida
entre déjá vú y déjá vú.

Sueños enemigos se abalanzan sobre mi,
intentan robarme el brillo de mi alma reparada
que despierta ante sus ojos.
Son demasiados los celos
de los demonios vestidos de flor
que maldicen la dicha
de un arcángel enamorado
que vuela como colibrí.

Deseos irreverentes
seducen mi boca anclada en tus senos,
reclamando libertad
para recorrer toda tu piel -bañada en sudor-.
Tus besos peregrinos han traído la muerte
en las alas que anunciaban la vida.

Con palabras sucias has de decirme adiós
y aún después de muerto
sigues disparando a mi sombra.

Eduardo D’Attellis
010513

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Esta entrada se publicó el enero 5, 2013 en 10:34 am y se archivó dentro de Arte y Poesía. Añadir a marcadores el enlace permanente. Sigue todos los comentarios aquí gracias a la fuente RSS para esta entrada.

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