Mariposa Roja
Te busco entre lugares fijos y situaciones circundantes, que tonto he sido al creerte inmutable, permanente, adherida cosas tan banales. A lo único que estás pegada es a mi pensamiento que no deja de buscarte por todos los rincones de mi mente, como promesa rota de paz y felicidad.
Me declaro ante ti confuso, aturdido, casi derrotado, ¿ya no sé si eres la personificación del fantasma de mujer que he buscado toda mi vida?, o simplemente alguien con quien compartir las cosas que no fluyen con aquellas que han compartido mi cama. ¡Desde que tengo conciencia he estado atado a una imagen de mujer!. Lo único que no quiero es buscarte en cada mujer que circunda mi espacio, no es honesto amar a una mujer por que se parece a otra.
He dicepcionado la varita y el sombrero, buscando los rastros de la magia de tu enrojecido vuelo, con tu mano frente a la mía en el ascensor, antes de faltarle el respeto a nuestros espacios. ¡No es fácil dejar de beber, cuando has tenido sed toda la vida!.
Cuanto he aprendido de ti, de tu silencioso y delicado vuelo. Me azotan las interrogantes, que solo el tiempo y la paciencia dan respuesta. Aún creo encontrarte en mis viajes astrales, en mis sueños índigos, lástima que solo sean sueños y que se pierdan en el instante en que despierto. Pero la sensación de tu perfume en tu pasajero vuelo carmesí queda impregnada en mi volátil memoria, que se va corriendo detrás de ti.
Había decidido dejarte ir, si volverías es por que realmente eras mía, aunque somos tan libres como para pertenecernos, solo sería una mágica conexión, como el fuego en nuestras miradas. ¡Por que no atiné a leer las advertencias dibujadas en tus labios!.
Somos el dibujo de nuestros errores y nuestros aciertos, solo quería que nos dibujaran juntos, pero los ángeles y los demonios se asustan de saber quienes son y cual es su destino.
No creo que tanta energía se extinga en el pasar del tiempo, no quiero dormir cien años, pero tampoco quisiera irme sin ti. ¡Si supieras cuanto te he buscado aparecerías de pronto!. ¡No desmayaré hasta encontrarte!. ¡No hay sentir más fijo que la ansiedad poder cobijarme en tu vuelo!, ¡todo lo demás es falso!
Vuela hacia mi, te lo ruego. ¡Te extraño Mariposa Roja!
Eduardo D’Attellis
073006
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Cubos
En este mundo de billetes de monopolio, todos se mueven por circunstancias que no existen y que creen que son reales, es mirar la vida como si fuese un cubo. Entre tiempos y destiempos los lunes llegan tan rápido como se van y vuelven, acumulando angustias y satisfacciones. Para el tiempo, veo al mundo sin tiempo, sin destino propio, entre tantas búsquedas egoístas.
Te veo en el cruzar de nuestros caminos y descubro la belleza, la furia, la ansiedad y la desolación al saber que eres objeto de vidriera para mi, te veo como ven los pobres niños los aparadores en navidad, ¡casi inalcanzable!, a pesar de tanto esfuerzo; ¡casi intocable!, a pesar de tanto que te acaricio, soy el vendedor de tu tienda, por más que me ven a tu lado, acomodándote, llenándote de detalles y cuidados para hacerte ver más hermosa, nunca podré llevarte a casa, y veré como se desgarrará mi corazón al irte del brazo de aquel que gane tus encantos. En esta ruleta de la vida, tu juegas negros, yo juego rojos y salen los ceros.
Me vuelve loco el pensar que si eres lo que he buscado toda mi vida, ¿por qué ahora que te encuentro no eres a quien buscaba?, por que si no eres quien me busca, tampoco eres a quien busco, y te pierdes de nuevo entre mis desesperados gritos de soledad que retumban en el vacío, dejando un millar de acertijos dibujados en mis memorias de causas perdidas.
Daré vuelta al cubo y te veré al doblar del tiempo, cuando sea lunes otra vez, miraré a tus ojos y buscaré respuestas, respuestas que me dirán quien soy y que hago aquí.
Eduardo D’Attellis
10706
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Viajes
(Antesala de suicidio V)
Me voy, me voy de ti, me voy de todos, solo me voy…
No creo que cien años sean suficientes ya, no se ni que busco, pero no he dejado de buscarte, me aferro a ideas felices pero imaginarias para levantarme cada mañana, temo que me convierta en un triste personaje transformable en caricatura, por eso es que quiero irme.
Viajes sin retorno, o de simple ida y vuelta, de vidas nuevas o renovadas, no quiero seguir siendo un poeta que dibuja caricias al viento, quiero romper la inescalable pared invisible que nos separa y me encarcela en esta vida sin vida, quiero recobrar el sentido de mis impulsos, la pasión que mueve todo mi ser, esa pasión que ha llenado mi vida de situaciones extraordinarias que hoy son solo recuerdos tristes que me separan del mundo real.
Quiero perderme burlando al tiempo. Tiempo, tanto que te has burlado de nosotros, tú corcel indómito cabalgado por los jinetes de la inclemencia, tú que galopas desbocado por campos inmensos de relojes gastados, ¡deja de burlarte de mi!.
He pasado tantas veces por el callejón de las siete puñaladas, mi espalda acribillada guarda cada una de las cicatrices que han dejado las traiciones de aquellos que consideré leales. Mi alma indomable pide liberarse de este cuerpo encorvado de tanto golpe. Si tan solo pudiera mirarte a los ojos y conseguir una respuesta al acertijo, una luz que me guíe a la salida de este laberinto de espinas de bosque gris, una señal que me haga romper el boleto para este viaje.Grises, ¡ahora solo son grises!. Un mar de incoherencias abruman mis pensares mezclando la realidad con la ficción, ¡un manojo de mentiras!, este será el equipaje para el viaje, lo guardaré en mi maleta de tristezas junto al morral de recuerdos usados. No sé cuando me iré, no se si volveré, mientras estaré aquí, ¡esperándote para no irme!.
Me voy, me voy de ti, me voy de todos, solo me voy…
Eduardo D’Attellis
92106
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Virtual
¿Cuantas vidas caben en una caja?.
Mundos imaginarios, personalizados o prestados, donde cada quien es como quiere ser, quitándole eslabones a la gran cadena que nos ata a la prisión de nuestras mentes, haciéndonos sentir libres en la virtualidad.
Amantes clandestinos, desinhibidos, sin aromas, solo devoradores de imágenes que buscan entre palabras desnudas algo satisfaga su anciedad invisible pero desgarrante.
Vidas fabricadas en serie, martilladas con imágenes de televisión y productos de consumo, vidas insanas que buscan saciar lo insaciable, comodidades sin forma, que se distorcionan en tantas perverciones de pasiones digitales de una noche que alcanzan llamadas atrevidas, se desbocan en encuentros cercanos y otras aventuras de motel.
Después del ventarrón de caricias inalámbricas, solo el vacío queda, y buscamos entre letras virtuales respuestas que desafíen nuestra soledad, pero nada aparece.
¡Estamos tan solos!.
Eduardo D’Attellis
122806
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Fw and Rw
¡Cuando los símbolos se repiten, sus designios son inevitables!.
Cuantas veces he necesitado conversar con alguien que conozca mi realidad, que comparta mis sentires, alguien con quien fluya el entendimiento de las abstracciones del universo sin tener que explicarle nada.
Como quisiera agitar los latidos de un corazón puro, perfumar el alba del despertar de los sueños de una pasión noble, cultivar tesoros inexplorados de una mujer hermosa, otras cosas, otras causas, resultan ser falsas.
He sido el guardián de secretos más grandes que la humanidad misma, he visto pasar lo inevitable, en mis sueños repetidos de vidas pasadas, presentes y futuras.
¡Hacia adelante y hacia atrás!. He tenido que sujetarme para saber en que punto estoy, de tanto ver al mundo sin tiempo, descansar del paseo, de esta aventura surrealista que me hace perderme de la realidad aparente de quienes circundan mis espacios vitales, que de tanto verles define mi libertad, ¡todo es tan relativo!.
Hoy se asoma a la ventana de mis sentires la palabra melancolía, nunca antes había sentido la tristesa de esta manera, dulce y sutil, casi inerte, casi impalpable, casi inexistente pero está allí, fija, inmutable, robándome las ganas, dibujando deseos insaciables en mis esperanzas de vida que solo buscan su antónimo existencial, ¡la felicidad!, otra palabra que pierde sentido en mis deliberaciones existenciales y que se marcha de mis causas de vida junto a la libertad que tanto me ha acompañado, ahora solo una dulce melodía rompe el vacío de este letargo sin tiempo, ni espacio, de esta sensación de soledad que no me desampara.
Ahora son más grandes las causas y más precisas las consecuencias, los gritos son silenciosos, no por falta de voz, sino por que la rebeldía ha perdido sus motivos de lucha, con la esperanza quebrada me atrinchero hoy. Mañana, me levantaré temprano, me levantaré y lucharé, inventando un mundo por el cual luchar, fabricando esperanzas con piezas usadas, pero lucharé, creyendo en las leyes del universo que nunca han desamparado mis causas, tantos sueños adelantados no son simplemente para dibujar utopías.
¡Cuando los símbolos se repiten, sus designios son inevitables!,
¡Lo que ha de suceder, sucederá!.
Eduardo D’Attellis
122706
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Distancia y Azares
Cuando el silencio y el sueño demandan sus espacios, las palabras se esfuerzan en lograr su cometido.
Te buscaba entre mis espacios personales, pero la distancia muchas veces hace muy bien su trabajo. Te quería aquí, conmigo, con el calor de tu presencia, con el roce de nuestras pieles que se cobijan entre si en medio de la noche. Buscaba el brillo de tus ojos, con la resplandecencia que evade las sombras de la obscuridad que invade los apocentos antes de dormir, pero solo conseguía tu voz. El respeto por el sueño de quienes comparten el descanso merecido hizo su papel, logrando desatar tu inconformidad, ante la necesidad de sentir algo que casi se convierte en una maravillosa costumbre.
Ya casi no puedo consentir mi descanso, sin antes saber de ti, escuchar tu respiración que se agita en medio de las distancias doblegables, la electrónica y el silicón.
Nunca he podido entender las vueltas del destino, pero todo tiene su causa y su efecto.
Cuando dos personas se buscan, aún sin conocerse, el universo conspira para que puedan encontrarse.
Lucharé contra todo aquello que parezca ser razonable, todo aquello que parezca ser real, pero que en realidad no existe, todo aquello que al mirar con el entendimiento desaparece. Desvaneceré los frutos de los cadáveres exquisitos que han tejido sus trampas durante tantos años, coyunturas imaginarias que intentan separarnos, pero que se hacen intangibles al enfrentarse a las fuerzas de la pasión.
Nunca antes el azar trajo tantas satisfacciones a este pobre corazón desgastado entre la duda y la esperanza, y aunque se que el final del tiempo me depara otra pérdida en la tradición de perder todo lo que amo, prometo que disfrutaré de tu presencia distante y cercana, hasta hacer de ti la mujer que deje de ser fantasma y se convierta en mi amante eterna.
Eduardo D’Attellis
80706
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Interminable
En lugares donde la noche no termina, veo al mundo sin tiempo, jugando con las limitantes del espacio interminable que desafía mi ser.
Piérdete con tu carnaval de mentiras que han intentado envolverme y perderme de mi libertad. Mujer de piel!, seguiré sentado a la orilla de tus deseos, viéndote como te desgastas en un montón de intentos fallidos en medio de tu juego de felicidad egoísta.
Fantasma de Mujer!, te buscaré entre lo más profundo de las esencias féminas que atraviesan mis espacios, pero el buscarte se me está volviendo una tarea interminable; en el momento que creo haberte encontrado, te pierdes para siempre entre los deseos que anuncian que te llenan de esperanzas los perfumes de un hombre que no soy yo. ¿Cuándo he de encontrarte?, ¿cuándo serás para mi?.
No quiero volver a perderme entre la asfixia de los compromisos que me amarran a dibujos de mujer que amo y no amo, amo mis dibujos para sobrevivir, pero no amaré nunca el alma verdadera que se esconde detrás de la piel que toca la mía, robándome las ganas de encontrarte.
Te buscaré, te encontraré, entonces nuevamente mi lápiz infinito descansará para amarte, dormirá tu prestado sueño de paz que durará hasta el momento que vuelva a perderte.
Con el tiempo he aprendido que nada es eterno, ¡por eso todo lo que amo lo pierdo!
Eduardo D’Attellis
92906
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Irene
Poesía con nombre de mujer, que se apodera nuevamente del lápiz infinito de este poeta errante, tejiendo de risas y papel sueños nuevos a su desgastado corazón.
Imagen perpetua en mi mente, motivo de poesía que desafía el espacio y el tiempo. Te dibujas en mis pensares como un sueño de mañana clara y calurosa, de habitaciones blancas y brisas de mar, y entre las sábanas una fotografía que guarda toda tu dulzura en la sutil mirada que me atrapó desde del día que la vi, ¡aún sin conocerte!. Al verte sé, que “cuando dos personas se buscan aún sin conocerse, todo el universo conspira para que se encuentren”.
Entre sueños sin dueño te conocí, di forma a mis letras y mis dibujos de colores que vuelven a asomarse en medio de las aventuras que trazan mis locuras al pensarte, en tu mirada se despiertan mis sonrisas casi extintas, tu delicada figura inspira tiernos detalles que desafían mi soledad, tu voz evoca los dulces perfumes de la añoranza que significa la mirada infinita de tus ojos frente a los míos. Pero todo hasta ahora siguen siendo sueños.
Desafiaré nuevamente al tiempo, te buscaré en lugares conocidos para que puedas encontrarme, no quisiera perderme entre tus dudas de niña mujer. En tu cuerpo se piensa un sueño de paz, sueño de Princesa Lejana, al encontrarte descansaré en ti y me perderé en tus memorias de vidas pasadas, para que al buscarme consigas la razón en medio de las abstracciones que te unen a mi, ¡mi pequeña loquita!.
Eduardo D’Attellis
92706
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La Doménica
Todo comienza en uno y termina en uno…
Hoy recuerdo que solía leer esencias, ahora solo logro ver la tristesa de aquellos que transitan el camino de la soledad.
Ayer recordé la importancia del silencio y como marca los vacíos y las distancias entre aquellos que buscan para dar y aquellos que solo quieren buscar para si.
Tantos secretos con sabor a mentiras, tanto dolor. No podría vivir con tanta pena. Le pedí que se marchara con su vendabal de recuerdos tormentosos. Carnavales de vidas prestadas intentan persuadirme de ser lo que no quiero ser, tantas máscaras, rostros de ansiedad disfrazados de felicidad, tantas mentiras de centro comercial.
Ahora solo sé, que no vendrás más nunca, te perdiste en medio de tus errores y los mios. Te aferras a mi garganta dulce nombre de niña, dueles tanto al salir que casi enmudesco, trayendo contigo lágrímas de sal, con cristales inmensos que rompen y corroen todo a su paso.
¡Cuando los sueños se quiebran es dificil seguir soñando!.
Seré la unidad, testigo de todo, por que todo comienza en uno y termina en uno, y por ser quien soy estaré solo para siempre.
Eduardo D’Attellis
073106
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¡Levántate y Pelea!
Cuando una lágrima es lo primero que se asoma a tu vivir en medio de una mañana sin sentido, cuando la pasión por la vida mengua por que nada nos motiva, escucha desde el silencio infinito la canción del guerrero, que no deja de gritar con fuerza y convicción ¡Levántate y Pelea!.
Te pienso tanto que ya no sé lo que es vivir sin pensarte, tu fuiste la única idea feliz de la que pude aferrarme para levantarme esta mañana, y al pensarte y no tenerte presente, encontré una razón para luchar, entonces escuché ¡Levántate y Pelea!
Por que no somos simples, por que no somos sumisos, por que la vida fue hecha para sufrir y crecer en nuestro sufrimiento y así darle verdadero valor a las cosas que parecen insignificantes y hacernos más fuertes, ¡Levántate y Pelea!
Por que cada día que te vea una sonrisa nazca y la esperanza se alimente, ¡levántate y pelea!
¡Yo no dejaré de levantarme y luchar por ti!
Eduardo D’Attellis
82206
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Trozos de ti
Una colección de símbolos tuyos que guardé para mi. Empecé por tus manos, tus pies y la conjunción de ellos de la madrugada al amanecer.
Retratos de locura, imágenes digeridas que dicen mucho de ti y lo que me gusta ver. Delicada y compleja, sutil y arisca, integra y temerosa de los decires egoístas.
¡Así te veo y así te guardé para mi!.
Tu mano aún descanza en mi pecho agitado, aunque no se si fue un sueño o fue realidad lo que sucedió. Con los ojos medio cerrados, aún podía verte con la escasa luz de luna que se colaba entre los árboles y el techo maltratado por las brisas de sal. En tus poses de garza blanca, delicada, elegante y dulce, con tu mano muy cerca de mi, me atrapó una sensación que no experimentaba desde niño, ¡miedo a tocar!, y en medio de la efervescencia de mi estomago que agitaba mi pecho me abalancé en la aventura que vence al miedo.
Acaricié tu mano, primero con mis dedos, digitando la dulce energía de tu piel, luego la tomé entre las mías, pero cada vez que se acercaban las sombras de aquellos que estaban allí pero que no pertenecían a ese lugar, tu piel se perdía entre la incertidumbre y la razón.
El amanecer trajo consigo la espera, y la espera la impaciencia que jugó con su camarita a guardar los recuerdos tuyos, la lucidés no pareció sino hasta tarde, la lógica la acompañaba, en el cruce de las miradas que buscaban con miedo descifrar acertijos, se escucho el estruendoso “NO”, que quebró miles de esperanzas y desató un vendaval de rabias.
Ya hoy te recuerdo como una bella historia, sin final feliz, sin besos de despedida. Solo quedaron palabras atrapadas en mi mente, que me recuerdan lo que debo aprender de la vida, la constante universal de mi conjunción espacio tiempo.
Todo lo que amo lo pierdo!
Eduardo D’Attellis
80206
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Princesa de Mayo
“Los guerreros de la luz se reconocen por la mirada”
Paulo Coelho
Un espacio de paz que coincide en el destino de quien lo busca y se encuentra con su sola presencia, tranquilidad que se magnifica en el calor de un simple abrazo y la esencia de su perfume.
Inteligencia que intriga a quien intenta descifrarla y seduce a aquellos que se pierden en su mirada, un vendaval de sensualidad que comienza en la comisura de sus labios, que envuelve en la suavidad de su piel y que atrapa en la esbeltez de su estilizada figura.
Cuantos sueños de felicidad a de traer el simple deseo de enredarse en la naturalidad de sus risos, que se convierten en un tobogán de caricias al soñar pasear por sus alizados cabellos.
¡Cuanto he de querer hacer un homenaje a tu naturaleza índiga!, que intenta perderse entre las dudas de la adultés, negándose a sentir mas allá de lo explicable por aquellos que se limitan a confundirse entre los tristes personajes que los rodean, aquellos que no conocen el verdadero poder de ser y sentirse humanos, vulgares instrumentos de la inteligencia artificial que levanta y destruye todo a nuestro alrededor.
Si supieras cuanto te pienso a diario, dedicarías espacios de libertad a nuestros escasos encuentros que buscan alcanzar aquello que se esconde detrás de tu pensamiento y tu sentir. Cada vez que estoy a tu lado, corre desbocada una caravana de inciensos a saludarme con sus exquisitos aromas.
En tus manos se construyen los dibujos de felicidad, que se afianzan en cada paso de tus delicados pies, ¡nunca me cansaré de deleitarme con cada centímetro de tu cuerpo!.
Oh Princesa de Mayo!, si supieras cuanto te he buscado te quedarías para siempre. No quiero seguir hurgando entre cuerpos que solo cosechan esperanzas muertas y cadáveres de felicidad.
Lucharé incansable hasta lograr que la luz de tus ojos ilumine nuestros destinos enlazados entre un mar de caricias eternas, que tus sonrisas sean el sendero de mi agitada pasión que define mis andares, que el tenerte cerca sea el motivo para levantarme cada mañana y alcanzar la dicha cada vez que te encuentre.
Aunque me aceche la duda de perderte, como a todo lo que he amado, ¡te prometo que no renunciaré a la aventura de amarte!.
Eduardo D’Attellis
81106
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Estrellas del Silencio
La estrella del norte no brilla más, y este navegante de sueños se pierde entre los mares obscuros del silencio de tus sonrisas.
Hoy he preferido nuevamente el silencio, perderme en mi catarsis, que busca dentro de mi, me recuerda quien soy y que hago aquí, cualquier impresión de felicidad es falsa, por eso me parece creer que amo todo lo que pierdo, la verdad nunca nada ha sido mio, ya que nada nos pertenece en este mundo material, ¡todo es arrebatable!.
Tantos sonidos tristes a mi alrededor, por más que cierre mis ojos mi naturaleza índiga no me permite desentenderme de los gritos desesperados de todo aquello que me rodea, no logro que mi pasión se desprenda de mi hacer, aunque intento deshacer esta sensación de soledad que me persigue, me arropa la nostalgia.
La ansiedad consume toda sensación de tranquilidad que intenta tocarme, reviso historias felices, pero todas traen consigo finales trágicos, historias conjuntas tras bastidores, cadáveres de sueños rotos que solapan con medias sonrisas, ¿hasta cuando me han de perseguir los vacíos de frío cortante que arrasan mis pocos recuerdos de paz?.
Como quisiera perderme en tu mirada, descubrir juntos nuestros destinos, mirar al mundo sin tiempo al saber que a pesar de las circunstancias intrigantes, me esperas al final del camino. Tantos terrenos vacíos entre nosotros, que atentan contra la pureza de los tesoros que he de querer descubrir en ti, no quiero volver a llegar a tu piel después después de las mentiras.
En este momento recuerdo y aprendo de las enseñanzas de los guerreros, afilo mi espada de luz y me preparo para un buen combate, debo extirpar los temores que acechan en el viaje hacia lo desconocido, debo retirar las uñas enterradas en mi piel que quedaron clavadas de tanto frenesí en medio de la desesperación de los amantes de pasiones gastadas. La libertad se consigue a veces en medio de la angustia, augurios de los viajeros que consiguen el centro de su universo.
No renunciaré a la lucha eterna que promete victorias de felicidad, no renunciaré a ti, ¿fantasma de mujer cuándo volverás a ser de piel para resguardarme en tus caricias?, mientras me perderé en mi pensares minados de acertijos, te buscaré entre lugares recónditos, aunque te halle y te pierda mil veces en cada mujer que atraviese mi espacio, tu esencia se quedará conmigo hasta el fin de mi existencia.
Eduardo D’Attellis
82006
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Fijaciones
Sin buscarte te encuentro en mis pensares, apareces y desapareces de entre los mas recónditos lugares de mi memoria, aunque no estés, siempre estás allí, inmutable, permanente, como tatuaje de acero en mis pupilas.
Dibujaste un sueño en mi, sueño que se aviva y duerme frente a nuevos verdores. Te miro con ojos de tiempo y te pienso, envueltos en silencio, con la lozanía perdida, con un montón de historias comunes, que con tan solo mirarnos basta para sonreír. Cruzamos nuestras miradas entre terracota y madera, entre luces amarillas y luz de luna. Con mi pipa, pantuflas y pierna cruzada, te veo sentada sobre tus pantorrillas, con un vestido suelto que danza sobre tu espalda erguida, con un libro en la mano que toma forma delante de tus anteojos que no logran opacar el brillo de tus ojos, un símbolo perfecto de tu sensual intelectualidad que tanto admiro.
Aún escucho tu accidentada voz a mi referencia, cierro los ojos y entre ecos escucho mi nombre en tus labios, me llamas pero no estoy, llego y ya no estás. Hoy debo reinventarte, buscar nuevas formas de amarte, armar nuevas esperanzas entre lo pedazos rotos que quedan del amor después del amor, la verdad no creo que se pueda vivir tanto tiempo con el veneno en la sangre que deja la traición. ¡Cuando los sueños se quiebran es difícil seguir soñando!.
Tres mujeres, un solo fantasma, una sola historia, un solo temor, una sola búsqueda, un millar de memorias esparcidas entre tiempos y espacios pasados, presentes y futuros, un rompecabezas para armar y otro para desarmar, una sola victoria, tú y yo.
Si supieras cuanto te he buscado y cuanto he perdido en hallarte, aparecieras de pronto, ¡entonces te quedarías para siempre!
Eduardo D’Attellis
29306
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Hurt
Algo que ya no soy para ti seré, algo que nunca fuiste para mi seras!
Misterios de mujer, secretos del universo, murallas erguidas frente a nuestras esencias para evitar descubrir quienes somos, cuan frágiles y vulnerables estamos ante el mundo que nos rodea.
Un montón de sueños sin dueños, en unos quiero ser Juan Salvador Gaviota, en otros simplemente yo, ya que de vez en cuando me siento cansado de jugar a ser Atlas, de ser el tonto que pasea desprevenido por los pasajes italianos y corre despavorido a sostener la torre de pizza para que no se caiga, lo urgente no volverá a alejarme de lo importante.
En la distancia te veo danzar, con prendas y movimientos que no son tuyos, odalisca de luz, en que momento te perdiste de ser quien eres.
Hoy todo sabe a paranoia, y mientras se cruzan los recuerdos nuevos con los viejos, se hacen nudos en la garganta que no logran safarse para no hacer tanto daño y se visten de letras escritas disfrazadas de poesía para hacer el dolor más dulce, casi tan tierno que no se logra percibir el olor de la amargura, olores de muerte vieja.
Algo que ya no soy para ti seré, algo que nunca fuiste para mi seras!
¡Libres!
Eduardo D’Attellis
05806
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Deja Vú
En este pasaje solitario veo todo desde la colina de mis sueños adelantados,
veo al mundo sin tiempo y me desgasto en el notorio y necio ejercicio profético de decir lo que sucederá, pero nadie me escucha.
He decidido separarme del mundo ordinario, caminaré entre las sombras. Soy libre nada puede dañarme, llegaré a donde debo ir, entonces enfrentaré a mi enemigo, en la más cruenta batalla, con mi espada hecha de verdad y afilada de tanto golpe derrotaré la maldad. Soy el Arkangel, nada puede dañarme.
Volaré entre tus sueños, venceré tus temores, y desapareceré con la raíz del miedo. Me verás volar en tus sueños, que no te sorprenda mi presencia en medio de tu soledad anciada que quiere engañarte disfrazándose de libertad, haciéndote prisionera del egoísmo.
Serás mariposa!, hoy eres crisalida, capullo de angustias, reflejo de enfrentarte a ti misma, batalla que debes vencerla sola, recordando que eres indivisible con el universo, esa es tu arma ante el acertijo, debes vencer la abstracción que no te permite entender la razón de tu existencia, tu misión de vida, en ese momento serás libre.
La libertad muchas veces no es lo que se piensa, la mayoría de las veces se le consigue en medio de la batalla frente a un enemigo digno, esos son los caminos hermosos que debemos cruzar.
¡Mientras luche por la verdad seguiré siendo libre!.
Eduardo D’Attellis
31506
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Vestigios
Si supieras cuan tormentosos son los gritos de tu silencio, no te quedarías tan callada.
Pensé ser alguien que ya no soy para ti, creo que para mi también. No creo haberte engañado, solo me engañé a mi mismo. Soy un manojo de confusiones en medio de una constante mentira, mi vida. He visto duarante tantos años los toros desde la barrera, que llegué a pensar que nunca tocaría el ruedo, y he aquí evadiendo con engaños las furiosas embestidas.
Pensé ser un mago, de hecho lo fui, no recuerdo hasta cuando, solo ahora me contenta mi recuerdo y los paseos por los tuneles del tiempo con letreros de pudo ser, llenos de diálogos imaginarios y motivos de poesía, un montón de fotografías en mi mente, imágenes de mujeres que miré con ojos de tiempo, quienes dibujaron sueños en mis pensares de futuro, con para siempres y un montón de esas otras cosas dulces en las que ya no creo. Ahora solo son muertos de mi felicidad.
Felicidad, fragancia que percibo con los ojos cerrados al pensarte y que descubro inexistente al abrir los ojos y darme cuenta que no estás, que no hay nadie, por que nadie se queda, que solo quedo yo, todos se fueron.
Soledad estoy tan lleno de ti que no dejas espacio para mas nadie, solo una compañera habitual se asoma por nuestros espacios despejados, oh melancolía como quisiera desterrarte de mis sentires, como este ahogo de pasión que arde en sus rojizos cabellos, en el verdor de su mirada, en su intelectualizada sonriza, son muchas las razones contras la que he de luchar para olvidarte.
En las mañanas descubro otra mujer que amé con locura, intermitente, dulce locura que desvaría en la obseción que modela mis costumbres impropias, ya he pasado tanto tiempo a su lado que olvidé quien era yo. Si tan solo supiera cuanto me dolió su engaño, cuando se quebró el sueño que nos unía, desde entonces he de pensarla como a una tercera mujer, sin sueños, ni inocencia, solo una mujer que comparte mi cama, un montón de recuerdos dolorosos y otras costumbres de pareja.
Soy un fantasma que vive de las alegrías ajenas, duermo dentro de este cuerpo que labora a diario, despierto de vez en cuando entre los desesperados gritos deste inquilino que no se conforma con una vida ordinaria, pero yo soy quien cree en los imposibles.
Un montón de ideas sueltas, pedazos de vida para quienes tiene sentido la vida, claves para quien busca desifrarme, un montón de disparates para quien solo busca la cordura, yo mismo para quien me busca realmente, todo lo demás, es solo lo queda después de una banquete de tiernas criaturas devorado por una manada de frenéticos lobos hambrientos.
Eduardo D’Attellis
41106
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Dimensiones
Cuando tengo un mundo de cosas que decirte enmudezco, cuando no tengo que decir, hablo demasiado.
Paradójica conjetura pero cierta, en el momento que pierdo tu contacto te extraño. Frente a ti no se que hacer, cuantas veces he querido contarte de las oportunidades en que te siento como si estuvieras a mi lado observándome, acompañándome, que cuando cierro los ojos estas allí, que siento como mi mente se abre y busca una lugar donde estás conmigo, te miro a los ojos, te veo borrosa, como entre nubes de invisibilidad, pero sé que estas allí.
Lo que siento no pertenece a esta dimensión, a este tiempo, ni a este espacio, circundan la paranoia y cobra sentido cada vez que miro tus ojos, cada vez que te miro con ojos de tiempo.
Seré un Guerrero de la Luz, así tenga que dormir cien años esperaré la oportunidad de mirarte nuevamente a los ojos. El acertijo se presenta al desconocer tu cuerpo, pero recuerdo hoy que los guerreros de la luz se reconocen por la mirada, entonces sabré quien eres, no importa el color de tu piel, ni la forma en que danzan tus cabellos, será en el momento exacto en el curso de nuestros andares en el que todo el universo conspire para cruzarnos en el camino. Cuando vuelva a verte, solo aspiro que esta vez te quedes para siempre.
Eduardo D’Attellis
32206
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Hasta que los Ángeles aparecen
Te pienso, y en este momento recuerdo que nos estás, que te fuiste como llegaste, entre la furiosa e iluminada aventura de tus palabras, descifrando al viento mis mentiras, caminando entre los espejos donde te veo y me veo sin diferenciar nuestras imágenes, donde solo colores azules se ven pasar.
Te convertiste en una colección de recuerdos felices, en un montón de historias que se confunden entre lo real y lo ficticio de tantos diálogos imaginarios. Intentas levantarte de entre los fantasmas de mis memorias, armarte en figurada armonía con la imagen del fantasma de mujer que amo, pero por más que intento no logro salvarte del anonimato, de la abstracción que significa tu presencia eterna. No consigo mirada y piel que logre regresarte a mi, no hay palabra que use que me deje acercarme a tu viejo cuerpo, para todo lo demás solo me queda el recuerdo de tu sonrisa, la fuerza de tu mirada que puede iluminar al mundo y la dolorosa cicatriz de tu despedida al cual trato de hallarle la moraleja para que no corte tanto.
Tus pícaras sonrisas es lo único que me queda de ti, no sé porqué tienes que dolerme tanto si eres tangente a mi círculo de vida, el cual gira en torno a mi, situación que duró hasta encontrarte, el resto de nuestra historia se define entre cine y el ascensor, y donde los espacios se respetan hasta que los ángeles aparecen.
Te veo desde la orilla del mar de las pesadillas, perdida entre tu barcasa de miedo a quedarte sola y saber que está sucediendo, rema tranquila hay quienes confunden la independencia con la libertad, mientras me abrigaré de paciencia para que no me fracture el frío de este muelle de pesares.
Te estaré esperando al final de nuestros miedos, justo en las puertas de la libertad!
Eduardo D’Attellis
40606
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Motivos de Poesía
Entre formas ilógicas que pierden sentido y gusto se desdibuja la vida, intento descifrar la razón de las cosas, la pregunta fatal ¿que nos impulsa?, me aterra pensar que es la inercia.
Todos se mueven hacia todos lados y hacia ninguna parte, paradoja de quienes creen que buscan su destino y simplemente son manipulados por la inteligencia artificial, la suma del inconsciente colectivo que controla, levanta y hunde todo a nuestro alrededor.
Deduzco que el cielo y el infierno son dimensiones dentro de este mismo plano, sujeto a nuestras decisiones y andares, de ser así, he visto el primer círculo del infierno de Dante y paseado entre las nubes de la libertad, ¿cuanto tiempo más he de esperar en este purgatorio?.
Busco entre fábulas y mitos la verdadera historia de nuestro ser, descubrirme a mi mismo, aquella historia que han intentado ocultar los incrédulos del poder de cambiar el mundo, los testamentos perdidos de los libertadores, esos que no hallaré en ningún lugar físico, en ninguna otra parte que no sea dentro de mi.
Con versos se ha de librar la batalla final por la supremacía del ser humano sobre la máquina, sobre todo lo material y mesquino. Palabras que alimenten el alma serán las armas perfectas cargadas con municiones de motivos de poesía, nuestro campo de batalla será todo el horizonte, franja final que deberemos cruzar sin miedo a caer en busca de la libertad.
Eso eres tú, un motivo de poesía, una razón para seguir luchando, una excusa para no sentirme solo, un engaño a la soledad que cree ser mi dueña, por eso te busco entre mis sueños y realidades, fantasma de mujer que prometes quedarte para siempre, quien me levanta y se despide con un beso cada mañana, quien me acompaña en cada momento de mis luchas interminables, quien me espera ansiosa cada tarde, quien limpia mis heridas y protege mis sueños para seguir creciendo en ti. Madre, mujer, ángel de la guarda y compañera eterna, es a ti a quien busco.
Mientras reclutaré guerreras de isomnios, con un montón de madrugadas vacías a cuestas, llenas de sentimientos engañados de perdurabilidad, guerreras a quienes convertiré en los muertos de mi felicidad, gastados motivos de poesía, que dibujaran sonrisas al mirar hacia atrás y nuevas esperanzas al mirar hacia adelante.
¿Cuanto he de seguir soñando para encontrate?
Eduardo D’Attellis
28306
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Antes de Cine y Después del Ascensor
Entre las sombras de la maldición de perder todo lo que amo descansas y te pierdes hoy.
En tus ojos desperté al mundo, mundo que ya había olvidado mis mágicas expresiones; en tus palabras me desnudé, en medio de un sueño que significa tu encantadora personalidad, tan semejantes, tan diferentes, tanta pasión que hoy a muerto y a vuelto besar el cortante y frío concreto.
Quizá haga falta otra vida, dormir cien años, para encontrar espacios congruentes entre nosotros, un consenso de almas viejas que buscan desesperadamente encontrarle sentido a nuestras accidentadas existencias y el camino a la libertad.
Seguiré como transeúnte de este purgatorio, atrapado entre el cielo y el suelo, entre el cielo y el infierno que se esconde entre las vidas que surcan nuestros espacios, nuestro tiempo. Mientras estaré soñando con nuestro compartir, un paseo de patín con tu sonrisa al deslizarte, un paisaje de piano en mis oídos, con la cercanía de nuestras manos, uno frente al otro en el ascensor de tu prisión.
Prefiero hablar hoy de cosas imposibles, respirar el aire de tus decires atrapados en mi memoria, perderme al mundo en las ventanas de tus ojos, por que esta realidad ya me tiene asfixiado.
Eduardo D’Attellis
30506
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Mariposa Azul
Me levanto con tu imagen cada mañana, te he buscado desde siempre, y en el momento que creí haberte perdido, apareces dulce y tormentosa, en un encuentro de almas tristes y ansiosas de conocer el significado del cruce de sus destinos.
Cuando los símbolos se repiten sus designios son inevitables!, te encontré por que debía encontrarte, tu le das forma a la última guardiana de mis sueños de fantasía. Guerrera de la Luz, irrumpes mi espacio de ansias atravesando con tu espada de verdad toda ilusión de vidas que realmente no complace mi destino.
Puedo escucharte más allá de tu silencio, el dulce susurro de tu voz apagada de niña tierna que quiere decir algo que siente, pero no sabe que es, que estruja tu pecho y el mío al intentar salir y quiebra nuestros pensares al darnos cuenta que es inevitable.
Mi insomnio se hace interminable en la espera de descansar en tu regazo, y en medio de cada madrugada vacía, busco en un libro de verdades relativas el por qué de nuestro inesperado encuentro, confío en la magia de sus páginas que simplemente me dicen que la vida ofrece segundas oportunidades y la importancia de mi intuición, ya que el universo a conspirado para encontrarnos.
Cuando los deseos se hacen realidad, las sorpresas son inmensas!, sabía que te encontraría, sabía que me buscabas, que necesitabamos perdernos en un vuelo infinito de estelas índigas. Eres tal como te soñé, por eso pude reconocerte al verte, la luz de tus ojos, el brillo de tu sonrisa, la profundidad de tu mirada, el vibrar de tu cuerpo, son pensares tan míos que nunca creí verlos en un cuerpo de una mujer tan cercana, tan mía.
No contrariaré al destino, aceptaré mi misión de encontrarte y descubrir cada fragmento de ti, sacarle punta a tus sueños y mostrarte las puertas de mundos que jamás imaginaste.
Cuando nuestras miradas vuelvan cruzarse, entenderás el por qué de nuestros destinos!
Eduardo D’Attellis
10307
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El Vuelo de las Mariposas
¡Todo lo que amo lo pierdo!
Aún veo las luces pasar al amanecer, y con cada una de ellas se despierta un sueño que muere antes de nacer.
Estás y no estás, fantasma de mujer que amo, has tenido tantos rostros, tantos cuerpos, he podido verte a través de tantos ojos hermosos que me han enseñado el camino hacia la materialización de tú esencia.
Cuantas veces pensé haberte encontrado y te pierdes nuevamente entre mis sueños de felicidad, ¿por qué te pienso tanto?, ¿por qué estás tan presente?, ¿por qué a pesar de buscarte hasta la inconsciencia, no puedo encontrarte? .
Vienen y van, mariposas de colores intensos, llegan a mi crisálidas de arrullo, se convierten en criaturas tan hermosas, ensoñaciones de primavera que me arrastran a frios inviernos de melancolía, en rastro del vuelo que marcan sus dolorosas despedidas.
Acompáñame en mis sueños de felicidad, sumergeme contigo en un profundo mar de fantasía que me haga olvidar la asfixiante realidad de tu ausencia, desnuda mi ser hazta que solo queden los destellos de luz de mi índiga energía.
De tanto pensarte, ahogas mis palabras en un silencio infinito, que me recuerda que te fuiste, que no estás, como todo lo que he amado.
De vez en cuando te vi en rostros de niña mujer, con sonrisas decoradas de dulzura, y suspiros de anhelo, así fuiste crizalida, luego mariposa que voló tan lejos, donde no se escucharon más los agitados golpes de mi pecho inquieto de incertidumbre al saber que te perdería nuevamente, esos latidos míos que te enseñaban el camino para volver a casa.
Te perderé al encontrarte, lo sé, por que así está escrito, por que así será, pero mientras no dejaré de buscarte, ya que un solo segundo de tu compañía basta, para iluminar toda mi vida de soledad.
Eduardo D’Attellis
051107
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Mariposas de Oriente
Vivo en medio de dos mundos, uno en el que soy libre, otro que quiero liberar. Acorralado entre las princesas de la luz, las princesas de la obscuridad y otro montón de cuerpos féminos que juegan a ser mujeres antes de tiempo, como si el tiempo realmente existiera.
De blanco a negro te dibujas y desdibujas, intentando transformarte en mariposa, conservando la memoria eterna de los elefantes, aferrándote a cosas tan banales, que no te permiten ver la luz que alumbra nuestros caminos, senderos por dónde vas dispersa, alejándote de ser quien eres realmente.
Develaré tu fuerza, desnudaré tu alma al viento, para que los carroñeros devoren los rastros de vergüenza que quedarán de nuestros recuerdos de angustia, solo serán tus ojos y los mios con mirada infinita, una invitación al tiempo sin tiempo para descifrar la razón de nuestros destinos.
En sueños estaré junto a ti, en sueños me verás, en sueños volaremos juntos, nos perderemos entre torbellinos de pasión y descansaremos en el suspiro que deja la satisfacción al alcanzar la gloria.
De ti y de mi se harán miles de historias, tantas palabras nos harán eternos en las voces de quienes nos sucederán.
Te buscaré, me buscarás, nos encontraremos, ya nos hemos visto, ya nos hemos reunido, ya somos uno. Ahora solo hace falta construir el camino que nos llevará a la Victoria!.
Eduardo D’Attellis
052307
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Linderos
Hoy me he descuidado, me ha alcanzado la tristeza, la dispersión aumenta de forma atropelladora, siendo estas líneas mis únicas palabras cuerdas en medio de esta locura infinita llamada mundo.
Te he buscado tanto, casi pude decirte que te seguí en medio de la inconsciencia, aún hasta cuando pensé que no existías te busqué, olvidé enseñarte que veía al mundo sin tiempo, y por eso cada vez que te encuentro desapareces otra vez dejando estelas carmesí que circundan mis espacios.
Que pretención la mía, pedir que te quedes, cuando sé que eres un fantasma de mujer, que tu misión es aparecer y desaparecer para guiarme por los caminos donde solitario y sin esperanza de encontrate jamás me ubiese atrevido a pasar, y sin embargo sigo aquí, en pie de lucha, como amante fiel a ti y la maravillosa creencia de que no existen los imposibles, que el mundo es ficción, que todo lo que sucede a mi alrededor lo he creado yo para congratularme o castigarme, cual conciente de que vivo entre los linderos del cielo y el infierno, la delgada línea que edifica este purgatorio interminable que me hace recordar mi entrenamiento y mi propia misión.
Esta noche te buscaré entre mis sueños, libraré nuevamente la batalla por la libertad en el terreno de los sueños lúcidos, en los que te encontraré.
Pero mientras siga despierto, mis lágrimas se asomarán de nuevo, por que la tristesa me ha alcanzado hoy.




