Marionetas bailan a mi alrededor, danzan al son que les pongan a su vida inanimada que no les permite improvisar más allá de lo que el azar le permite a sus hilos.
Un discurso de trova adelantado en el tiempo con todos sus misterios, te roba una lágrima guardada en papel.
Vidas nuevas vienen, otras se van pero se quedan como si nos se hubiesen ido, la rabia las mantiene.
Te vi, te fuiste, y volviste con hilos nuevos para ti y para mi.
Eduardo D’Attellis
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