Hoy prefiero nuevamente el silencio,
el más mínimo susurro hace revolución en mi memoria,
agitando mis más esquivos sentimientos de dolor y odio,
y los entierro junto al resto de las cosas que amé y perdí.
¿Cuantos secretos se guardan detrás de la máscara de hierro y luz?
Hoy nace un nuevo guerrero,
se forja una nueva espada de amor incondicional,
y florece una nueva forma de amar desde las cenizas del deseo.
¿Cuantas cosas de este mundo debo dejar atrás?
Tiempo hoy vuelves a hacerte presente en tu forma cotidiana, hoy no veo a través de ti,
solo tus cuentos me acompañan hoy junto a un montón de promesas rotas,
que trajo la desconfianza en sus bolsillos llenos de dolor.
Todo parece una gran trajedia, con el dolor inextinguible pegado a los huesos,
pero “nada es real, todo está permitido”…
Eduardo Doménico
111811
