Días binarios como lenguajes de máquina, lenguajes para entendernos mejor a nosotros mismos o simplemente una combinación de ideas para entretenernos cuando estamos solos.
Quizá sean 63 días para la terminación o inicio de algo, una idea edificada por nuestra inquieta imaginación que busca encontrarle sentido a una conjugación de números tan curiosa o simplemente nada.
Hoy quiero pasar por alto todo aquello que dejé atrás, “aprender a no amar lo que entierro”, honrar a los muertos de mi felicidad, sin más flores que la ya marchitas de olvido.
Caminaré despierto, caminare descalzo, caminaré desnudo, sin más protección la luz de mi honor que cegará a todos mis rivales a quienes les mostraré un mundo diferente.
No se como terminará todo esto, no se si cien años sean suficientes, pero si se como comenzará …
Eduardo Doménico
111111
